Qué le pasa exactamente a tu cerradura
La brisa marina transporta partículas de sal en suspensión. En primera línea, esas partículas se depositan constantemente sobre cualquier superficie metálica, y el interior de un bombín es un sitio perfecto para acumularlas: hay ranuras, hay muelles y hay humedad.
La sal atrae humedad del aire y acelera la oxidación de los pitones y los muelles. Se forman micro-depósitos que aumentan la fricción. Al principio no se nota. Después la llave entra un poco dura. Luego hay que buscar el punto exacto para que gire. Y un día ya no gira, normalmente cuando llegas cargado de la compra.
El proceso completo, en primera línea, puede llevar entre dos y cinco años. En zonas como La Cala, Playa de Levante o el Albir lo vemos constantemente.
Lo que no debes echarle nunca
El error del WD-40
Es la reacción automática de casi todo el mundo y es exactamente lo peor que se puede hacer. Los lubricantes en base aceite o los penetrantes tipo WD-40 alivian el síntoma durante unos días. Después, el aceite retiene polvo, arena y sal, y forma una pasta que empeora mucho el problema original. Además arrastra restos hacia zonas donde no había nada.
Si ya lo has hecho, no pasa nada irreversible, pero conviene que se limpie el cilindro antes de que la pasta se asiente.
- Aceite de máquina, WD-40 o similares. Por lo dicho.
- Aceite de cocina. Sí, pasa. Es todavía peor: se enrancia.
- Forzar la llave. El punto de rotura de una llave está justo donde empieza el paletón. Una llave partida dentro convierte un problema de veinte euros en uno de noventa.
- Alicates para hacer más fuerza. Garantía casi absoluta de llave rota.
Lo que sí funciona
Para una cerradura solo deben usarse lubricantes secos: grafito en polvo o en spray, o productos con base de PTFE (teflón). No dejan residuo graso y no atraen suciedad.
El procedimiento correcto, que lleva dos minutos:
- Aplica una pulverización corta de grafito o teflón en la boca de la llave. Menos es más: pasarse crea sus propios problemas.
- Introduce y saca la llave unas diez veces sin girarla, para repartir el producto por el perfil.
- Gira suavemente en ambos sentidos, varias veces.
- Limpia el exceso de la boca con un paño seco.
Hazlo una vez al año si vives a menos de trescientos metros del mar. Si estás en primera línea, dos veces: al principio y al final del verano. Cinco minutos anuales que evitan una apertura de urgencia.
Cuándo ya no basta con lubricar
Hay un punto a partir del cual la corrosión ha atacado los pitones y ningún lubricante lo arregla. Las señales de que has llegado ahí:
- La llave entra pero hay que moverla arriba y abajo para encontrar el punto de giro.
- Notas un crujido arenoso al girar.
- Solo funciona con una de las llaves, la más usada, y las demás ya no entran bien.
- Al sacar la llave salen restos oscuros pegados.
- Has lubricado y la mejoría dura menos de una semana.
En ese punto lo sensato es sustituir el cilindro antes de que te deje fuera. Es un trabajo de quince minutos y bastante más barato que una apertura de urgencia más el cilindro nuevo. Lo tienes en cambio de cerraduras.
Material que aguanta la costa
Cuando sustituimos en primera línea recomendamos siempre lo mismo:
- Cilindros con acabado niquelado o cromado de calidad, no latón desnudo.
- Herrajes de acero inoxidable AISI 316, que es el grado marino, en manillas, escudos, bisagras y cerraderos.
- Candados de acero inoxidable o con cuerpo cerrado para trasteros y cancelas.
- Cerraduras de sobreponer inoxidables en puertas de terraza y accesos exteriores.
La diferencia de precio frente al material estándar está entre un 20 y un 40 %, y la vida útil se multiplica por tres o por cuatro. En una vivienda a cincuenta metros del agua, esa cuenta sale sola.
Un apunte para pisos turísticos y viviendas cerradas
Dos casos concretos que sufren más. El primero, los apartamentos turísticos: el uso intensivo del verano acelera todo el proceso. El segundo, y menos evidente, las viviendas que pasan meses cerradas: la falta de uso hace que los depósitos se asienten sin que nadie los mueva, y la primera llave del año se encuentra un bombín agarrotado.
Si tienes una segunda residencia en la costa, pídele a quien pase de vez en cuando que abra y cierre la puerta un par de veces. Suena a tontería y evita bastantes llamadas.
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